viernes, 22 de julio de 2011

LA FUERZA DEL OPTIMISMO.

María, si María no sabría como agradecerte, cuando se te ocurrió  la idea de que un libro de tus estanterías me llamara a gritos y pasara por mis retinas, aunque sea algo absurdo o fruto de la casualidad, ese libro me ha servido para ver la vida desde otro punto de vista, un punto de vista optimista, maduro, fiable y barato.
 Ponerme en contacto con un gran escritor que no conocía,  del que ahora seguiré los pasos  a su pluma mágica;
Quería compartir estos cuatro párrafos en mi blog; creo que pueden servir de gran ayuda, para personas bajas de moral con dudas y fobias. Espero que al escritor no me mande la factura de los derechos de autor, si no seria fatalico (risas). El libro se titula la Fuerza del optimismo, el escritor Fernando Rojas Marcos.

He copiado solo cuatro fragmentos del libro, los cuatro fragmentos con los que yo me he quedado en mi memoria de pez.

La religión es una expresión del optimismo natural del género humano. A través de la historia las instituciones religiosas han explotado esta inclinación innata al pensamiento positivo: “el optimismo es  la esencia de las bodas, de los bautizos, e incluso de los funerales “, garantiza un empleo a los clérigos, al igual que a los crupieres y a los loteros.

El sentimiento de indefensión  en situaciones de adversidad socava la esperanza, ensombrece la perspectiva de la vida y daña el optimismo de las personas.
Distanciarse de un ayer penoso facilita el restablecimiento de la paz interior y anima a “a pasar página “y abrirse de nuevo al mundo.
 Para las personas marcadas por fracasos o infortunios inolvidables, el desafío es explicarlos y entenderlos desde una perspectiva más lejana, menos personal, más amplia.

El problema de quienes permanecen estancados en el ayer doloroso de  su autobiografía es que viven prisioneros del miedo o del rencor, obsesionados con los malvados que quebrantaron su vida, lo que impide cerrar la herida. La mezcla de culpa y resentimiento le amarra al pesado lastre que supone mantener la identidad de víctima, un papel que debilita y paraliza. Quienes hacen las paces con el pasado, por fatal que este sea, se liberan, se reponen y controlan mejor su destino. Además, mejoran su salud física al fortificar su sistema inmunológico.

Si una persona confía en que lo conseguirá lo que se propone, probablemente lo intentará. Por el contrario, si sospecha el fracaso, lo más probable es que no lo intente.
La duda puede incapacitarnos para llevar a cabo cualquier tarea que nos hayamos propuesto.

El libro, la felicidad humana señala que llevamos bien el estar mal hoy si pensamos que mañana vamos a estar bien.
Por el contrario, aunque nos sintamos bien, si creemos que mañana nos vamos a sentir mal, dejamos de sentirnos bien.
Según él, cuando decimos *soy feliz*, lo que realmente queremos decir es *voy a ser feliz *



2 comentarios:

Ceferina dijo...

"Quienes hacen las paces con el pasado, por fatal que este sea, se liberan, se reponen y controlan mejor su destino".

Buena lección.

tito dijo...

es un libro estupendo que recomiendo; y esa frase es buenisima y autentica aunque no sea mia ; queria compartirla a cualquier persona que le pueda ayudar .