domingo, 4 de marzo de 2012

LA VELETA.

El mundo gira lentamente, un año que espera y empieza un viernes, cuando unas puertas se cierran.
Como  un reloj de arena se consumirá,  grano a grano los días que son pasado. Mientras… hecho a girar mi veleta que girara con el suave viento, y en algún momento se detendrá para recordarme lo que en tantas veces pienso.

 Ese viento que la mueve la detiene en el verano, el verano y su mar enfurecido me transporta al retumbar en las paredes del sonido de un tambor que hace vibrar mis pies en el suelo.  La marea que va y viene suave, como suaves son  tus bailes.
 Fe, pies y alma vibran en un solo ser.
Gira, gira mi veleta se detiene en  otoño y el otoño colmara mis recuerdos de hojas secas, pétalo a pétalo caerán como pasa cada mes para dejar florecer un nuevo clavel en la primavera.

Sigue girando, llega el invierno  y el invierno es mano envejecida y fría que abrirá su puerta irreverente a la primavera, puedo pasear  y escoger el primer olor, ese olor sin descripción que es como llevar una flor recién cortada en la solapa. Un tiempo en el que mis pupilas se detienen ante  la luz de vela encendida en el  lampadario de tu capilla, la fe sigue viva, el calor entra en mi corazón y puedo sentir su ardor  en mis manos.

Y  esa... La primavera, dará a luz una aurora que comenzará con el sonido de un cerrojo entallado en
madera, una aurora de velas encendías y guantes blancos, una aurora de  calles vivas , Una aurora con tez dorada, llamador y palmas.

 Aclamada primavera que en sus manos mece una mirada que hiela el corazón, aunque sea primavera.
 Y con la aurora brotara el brillo dorado, y el sol madrugador  iluminara esas manos envilecidas de esperanza y belleza   .
Tus hijos son una cascada con alma en un rio humano que contemplará a los rayos del sol en tu cara.
 Ese mirar se mueve elegante con tez  humilde como una veleta, una mirada que da calor aunque no vea a la luz por que la aurora se refugie del agua.
       
Mientras mi veleta siga dando giroles, voy a recordarte.
Mientras quede una vela encendida en tu lampadario voy a agradecerte.
 Hoy más que nunca cuando el mundo gira en unos malos momentos, espero que  ese rio humano enlace sus manos y sigan confiando el peso de la cruz en la mirada del rey del viernes santo Jesús Nazareno.

Tito Mancera Jimenez.

 A la gente con fe.  A todos los detalles que me han servido para escribirlo.


1 comentario:

Ceferina dijo...

A veces la poesía no tiene por que rimar.
Este es un ejemplo.

Me gusta leerte.

Besos.